29 de septiembre de 2025
Las cubiertas son el único punto de contacto entre tu auto y el asfalto, y su buen estado no solo impacta en el bolsillo, sino también en la seguridad. Acelerar suave, mantener la presión justa y revisar su desgaste son acciones simples que pueden evitar accidentes y prolongar su vida útil. Incluso existen alternativas como el recapado, que reduce costos en flotas y transporte. Estas son las cinco claves que no deberías pasar por alto.
La conducción: el primer paso para cuidar tus neumáticos
El modo en que manejás influye directamente en cuánto duran las cubiertas. No se trata solo de "cómo frenás" o "cuánto acelerás", sino de un conjunto de hábitos que marcan la diferencia:
Evitá aceleraciones y frenadas bruscas: generan fricción excesiva, especialmente en curvas o en tránsito intenso.
No sobrecargues el vehículo: el exceso de peso deforma la carcasa y acelera el desgaste.
Mantené una velocidad constante: ayuda a evitar el sobrecalentamiento del caucho.
Esquivá pozos, cordones y piedras: los impactos fuertes dañan la estructura interna y pueden causar cortes invisibles.
Frená de forma progresiva: el abuso del freno desgasta rápidamente el eje delantero.
Una conducción más suave no solo alarga la vida útil del neumático, también mejora el consumo de combustible y aumenta la seguridad general del vehículo.

Controlar la presión es el mantenimiento más fácil, económico y útil para alargar la vida de las cubiertas. Sin embargo, muchos conductores lo descuidan. Estos son los puntos clave:
Verificá la presión recomendada en el manual, la puerta del conductor o la tapa del tanque.
Medí siempre con las cubiertas frías: si ya manejaste más de 3 km, la lectura será incorrecta.
Controlá al menos una vez por mes, antes de viajes largos o cuando lleves carga extra.
No confíes en el "ojo": un neumático puede parecer inflado y no estarlo.
Un dato importante: circular con menos presión de la indicada puede reducir la vida útil hasta en un 20%, mientras que el exceso aumenta el riesgo de reventón.

Revisar el estado del dibujo y la profundidad del neumático es clave para saber cuándo llegó el momento de reemplazarlos. La profundidad mínima legal en Argentina es de 1,6 mm, pero lo ideal es cambiarlos antes de alcanzar ese límite.
Fijate si hay desgaste irregular, lo que puede indicar un problema de alineación o balanceo, y prestá atención a cortes o deformaciones que comprometan la seguridad. Una inspección visual cada dos semanas puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y un accidente.
En transporte de carga o pasajeros, donde el costo de neumáticos es alto, el recapado aparece como una opción técnica y económica:
Reduce gastos operativos sin comprometer seguridad ni rendimiento.
Disminuye la demanda de neumáticos nuevos, favoreciendo al medioambiente.
Permite reutilizar la carcasa varias veces, siempre que esté en buen estado.
Eso sí, este proceso debe hacerse en centros certificados que garanticen calidad y seguridad. Un neumático puede ser recapado más de una vez si la estructura lo permite.
Cuidar los neumáticos no es un detalle menor: es una inversión directa en seguridad y en el rendimiento general del auto. Revisarlos con frecuencia, manejar con suavidad y mantener la presión adecuada puede ahorrarte dinero y, sobre todo, evitarte accidentes. Son pequeñas acciones que prolongan la vida útil de las cubiertas y hacen que cada viaje sea más seguro.
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