18 de diciembre de 2025

criticas

Volkswagen Tiguan R-Line: más tecnología, menos carácter y una pregunta incómoda

La nueva Volkswagen Tiguan llegó a la Argentina con un fuerte impacto inicial, pero no precisamente por lo que sumó. Perdió la tercera fila de asientos, abandonó la tracción integral y redujo su mecánica, todo en un contexto de precios que la ubican claramente en la franja alta del mercado. La probamos durante siete días para entender qué ganó, qué perdió y si el cambio tiene sentido real para el usuario.

Un cambio generacional que no es neutro

Volkswagen presenta esta Tiguan como una evolución lógica. Plataforma nueva, más pantallas, más asistentes y más presencia tecnológica. Todo eso es cierto. Pero también lo es que la configuración elegida para Argentina implica una simplificación clara del producto frente a la Tiguan Allspace que se vendía hasta hace poco.

El problema no es solo técnico: es conceptual. La Tiguan deja de ser el SUV "un escalón arriba" dentro de la gama local y pasa a convivir peligrosamente cerca de productos más chicos... pero mucho más baratos.

Diseño y plataforma: lo mejor del cambio

La base MQB Evo se nota. El auto es más sólido en ruta, más estable y con una sensación general de modernidad que la generación anterior ya no podía disimular.

Dimensiones más compactas, sin tercera fila, y un baúl generoso que responde bien al uso familiar. El diseño exterior sigue la línea global de la marca: luces LED, parrilla iluminada y una trasera con tira lumínica que ya se volvió casi obligatoria en el segmento.

No es un diseño disruptivo, pero sí coherente. La Tiguan se ve actual, aunque no sorprende.


Interior: mucho confort, mucha pantalla, poco debate

La versión R-Line viene cargada: butacas eléctricas con múltiples funciones, techo panorámico, climatización de tres zonas y una pantalla central enorme que concentra casi todo.

Acá aparece uno de los puntos discutibles: la dependencia excesiva del sistema multimedia. Visualmente impacta, pero en el uso diario no siempre resulta práctico ni intuitivo.

La posición de manejo sigue siendo uno de los puntos fuertes del modelo. En viajes largos, el confort está fuera de discusión. En ciudad, en cambio, el perfil bajo de las ruedas pasa factura en calles rotas, algo nada menor para el contexto local.


Seguridad: bien equipada, como se espera... por el precio

La dotación de asistentes es amplia y cumple con lo que hoy exige el segmento alto: control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenado autónomo y monitoreos varios.

Nada sorprende, nada falta. Pero a este precio, no debería faltar nada. La seguridad deja de ser un diferencial y pasa a ser una obligación.