31 de diciembre de 2025

curiosidades

Cómo cuidar la pintura del auto en verano y evitar daños caros por el sol

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, la pintura del auto queda expuesta a uno de sus peores enemigos: los rayos ultravioletas. Sumados a residuos, salitre y suciedad, pueden generar daños progresivos que terminan en visitas costosas al chapista. Qué cuidados básicos y avanzados conviene tener en cuenta para proteger la carrocería durante los meses más calurosos del año.

El verano, una amenaza silenciosa para la pintura del auto

Durante los meses de calor intenso, el auto pasa mucho más tiempo bajo el sol. Aunque no siempre se note de inmediato, la radiación UV impacta directamente sobre el barniz que protege la pintura y, con el paso del tiempo, lo va debilitando.

Cuando ese barniz pierde efectividad, el color queda expuesto y empiezan a aparecer los problemas: pérdida de brillo, decoloración, manchas, microgrietas e incluso descascaramiento. En los casos más extremos, la carrocería puede llegar a oxidarse, algo que ya no se soluciona con un simple pulido.

A esto se suman otros factores típicos del verano argentino, como lluvias con residuos, savia de árboles, excremento de aves y, en zonas costeras, el salitre en suspensión, todos elementos que aceleran el deterioro si no se eliminan a tiempo.

Por qué el daño suele aparecer cuando ya es tarde

Uno de los grandes problemas es que el deterioro de la pintura es progresivo. No ocurre de un día para el otro, sino que se acumula con la exposición constante al sol y la falta de cuidados.

Según especialistas en detailing automotriz, más del 70% de los daños severos en pintura podrían evitarse con hábitos básicos de protección y limpieza. Sin embargo, muchos conductores recién reaccionan cuando el color ya perdió vida o el barniz empezó a levantarse.

En ese punto, la única solución suele ser repintar, un trabajo costoso que además impacta en el valor de reventa del vehículo.

Qué podés hacer para cuidar la pintura de tu auto en verano

Proteger la carrocería no siempre implica gastar grandes sumas de dinero. Hay medidas simples y otras más avanzadas, según el uso y el presupuesto.

Buscar sombra, pero con criterio

Siempre que sea posible, estacionar a la sombra ayuda, pero conviene tener en cuenta el recorrido del sol. Dejar el auto bajo un árbol a la mañana no garantiza protección durante toda la jornada.

Usar una funda adecuada

Las fundas específicas para autos permiten la circulación de aire y evitan la condensación. No cualquier lona sirve: una funda inadecuada puede generar humedad y empeorar el problema.

Lavar el auto con mayor frecuencia

En verano, la suciedad se "cocina" más rápido sobre la pintura. En zonas de playa o rutas, conviene lavar el auto con mayor regularidad para eliminar salitre y residuos.

Elegir bien el momento del lavado

Lo ideal es lavar el auto temprano a la mañana o a la sombra. El agua y el shampoo sobre una carrocería caliente pueden generar marcas y micro rayones.

Eliminar residuos lo antes posible

Excremento de pájaros, savia o restos de insectos deben retirarse cuanto antes. Siempre con la superficie húmeda y usando un paño suave, sin frotar en seco.

La cera: un "protector solar" con límites

Aplicar cera luego del lavado es una de las recomendaciones más habituales, y tiene sentido. Además de mejorar el brillo, crea una capa que ayuda a filtrar parte de los rayos UV.

Eso sí, no es una solución definitiva. El calor extremo reduce su durabilidad, por lo que conviene renovarla periódicamente para que siga siendo efectiva.

PPF: la opción más cara, pero también la más efectiva

Para quienes buscan el máximo nivel de protección, las películas protectoras tipo PPF (Paint Protection Film) ofrecen una defensa muy superior contra rayones, impactos de piedras y radiación solar.

No es una alternativa económica, pero cada vez más usuarios la eligen en autos nuevos o de alto valor, ya que preserva la pintura original durante años.

No solo la pintura sufre el verano

El sol no afecta únicamente a la carrocería. Los plásticos exteriores, burletes y gomas también se resecan y se degradan con el calor. En el interior, el tablero y los tapizados pueden agrietarse o perder color.

El uso de parasoles, junto con productos específicos para hidratar plásticos y gomas, ayuda a prolongar la vida útil de estos materiales y a mantener el auto en mejor estado general.

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