15 de enero de 2026
El Dakar 2026 entra en su tramo decisivo y Luciano Benavides vuelve a ocupar el lugar más codiciado: la cima de la general en motos. El argentino aprovechó una etapa marcada por la estrategia de Ricky Brabec y llega como líder a la penúltima jornada, aunque expuesto por tener que abrir camino en un especial que puede definir todo.
Ser líder del Dakar es, al mismo tiempo, un premio y una carga. Luciano Benavides comenzará la etapa 12 en Arabia Saudita al frente de la general, pero con una ventaja mínima: 23 segundos sobre Ricky Brabec. En una competencia donde la navegación suele pesar más que la velocidad pura, abrir pista puede transformarse en un problema serio.
El salteño de KTM alcanzó la cima tras finalizar cuarto en la 11ª etapa, disputada entre Bisha y Al Henakiyah, a 3m37s del ganador, el estadounidense Skyler Howes (Honda).
Howes se llevó el triunfo del día, escoltado por Adrien Van Beveren y Edgar Canet, aunque ninguno de ellos está en la pelea por la general. El foco estuvo puesto en el duelo directo entre Benavides y Brabec.
El estadounidense de Honda, que había largado la etapa como líder con 56 segundos de ventaja, terminó sexto, perdiendo la cima por un margen mínimo. Pero lejos de ser un error, fue una decisión táctica.
Brabec lideró buena parte del especial y llegó a tener 3m47s de ventaja en el kilómetro 319, pero levantó deliberadamente el ritmo para ceder posiciones. El objetivo: no abrir camino en la etapa 12, una de las más duras del rally.
Al finalizar sexto, Brabec logró que cinco pilotos larguen por delante suyo, entre ellos Benavides. Eso le permitirá seguir las huellas en un tramo donde la navegación será determinante.
El dato no es menor: tres de esos cinco pilotos son de Honda (Howes, Van Beveren y Tosha Schareina), lo que podría jugarle a favor al estadounidense en el tramo más largo que queda.

La etapa 12, que se disputará este viernes, tendrá 311 kilómetros cronometrados, el último especial realmente largo del Dakar 2026. El sábado, la definición será con apenas 105 kilómetros, lo que refuerza la idea de que el viernes puede ser decisivo.
En números, la diferencia es mínima. En terreno, el desafío es enorme.
Tras la etapa, el argentino fue claro y realista sobre su jornada y sobre la estrategia de su rival:
"No fue el mejor día en cuanto a sensaciones. El camino fue muy rápido y en algunas secciones el terreno no me gustó. Traté de tomarlo con calma y no chocar. Fue un poco inseguro para manejar rápido".
Sobre Brabec, Benavides no ocultó su lectura de carrera:
"No jugué ninguna estrategia como hizo Ricky. Él redujo la velocidad y ayer también paró por Daniel y compensó el tiempo. Pero no me importa: yo hago lo que puedo controlar".
Lejos de confiarse, Benavides anticipa un desenlace ajustado:
"La carrera está súper pareja. En la general habrá que esperar hasta el último día. No se va a decidir antes".
El argentino sabe que abrir pista lo expone, pero también que el Dakar suele premiar a quienes mantienen la cabeza fría cuando la presión es máxima.
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