21 de enero de 2026
El aumento de vehículos en los centros urbanos ha transformado a las cocheras en un activo estratégico que ofrece previsibilidad y una gestión simplificada frente a otras opciones inmobiliarias. Con una demanda sostenida en zonas críticas y el apoyo de herramientas digitales para optimizar su administración, alquilar un espacio de estacionamiento hoy representa una alternativa sólida para quienes buscan ingresos constantes en un mercado donde el espacio libre es cada vez más escaso.
El crecimiento del parque automotor en las grandes ciudades volvió a poner en primer plano un problema cotidiano: dónde estacionar. Mientras los autos siguen aumentando y el espacio disponible es cada vez más limitado, las cocheras pasaron de ser un complemento a convertirse en un activo con valor propio. En ese contexto, invertir en cocheras para alquilar aparece como una alternativa cada vez más analizada por quienes buscan una renta estable ligada directamente al uso del automóvil.
A diferencia de otros tipos de inversión inmobiliaria, la cochera tiene una barrera de entrada mucho más baja y una lógica de funcionamiento simple. No hay grandes superficies que mantener, no existen conflictos de convivencia y la demanda suele sostenerse en el tiempo, sobre todo en zonas con alto tránsito, edificios sin estacionamiento propio o áreas comerciales donde el auto sigue siendo protagonista.
Según explica Ramiro de Barreeo, creador de un sistema de gestión orientado a inmobiliarias y administradores de rentas, las cocheras se transformaron en una opción interesante para inversores que buscan previsibilidad. "El auto sigue siendo central en la movilidad urbana y eso hace que el estacionamiento sea un recurso escaso y valioso. Cuando la ubicación es correcta, la cochera se alquila rápido y se mantiene ocupada", señala.
Desde el punto de vista económico, no se trata de una inversión que prometa ganancias extraordinarias, pero sí ingresos constantes. En ciudades donde el tránsito crece y las regulaciones de estacionamiento en la vía pública se vuelven más estrictas, alquilar una cochera termina siendo una necesidad antes que un lujo. Esto genera una demanda sostenida, incluso en contextos económicos complejos.
Otro aspecto clave es la gestión. A diferencia de un departamento, una cochera casi no requiere mantenimiento y permite contratos más flexibles. En un mercado cada vez más profesionalizado, contar con herramientas que ordenen cobros, contratos y ocupación se volvió fundamental. En ese sentido, soluciones digitales como las que desarrolla Barreeo, uno de los software para inmobiliarias más utilizados por administradores de alquileres en el país, permiten entender mejor el rendimiento real de este tipo de activos y optimizar su administración, algo cada vez más valorado tanto por propietarios como por inmobiliarias.
Claro que no todas las cocheras funcionan igual. La ubicación, el entorno urbano y la dinámica del tránsito son factores decisivos. Una cochera cerca de oficinas, centros médicos, zonas gastronómicas o edificios antiguos sin garage suele tener mejor desempeño que una ubicada en áreas con baja circulación de autos.
En definitiva, invertir en cocheras es apostar por un activo directamente vinculado al presente y futuro del automóvil en la ciudad. Para quienes siguen de cerca la evolución del mercado automotor y entienden cómo se mueve la movilidad urbana, puede ser una inversión lógica, simple y con números claros. No es una apuesta agresiva, pero sí una alternativa sólida en un mundo donde el espacio para estacionar vale cada vez más.
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