10 de febrero de 2026
Las llaves del auto están en contacto permanente con manos, bolsillos y superficies externas, pero rara vez forman parte de la limpieza habitual. Especialistas en higiene recomiendan un método simple: vinagre blanco. Qué efecto tiene, por qué funciona y cómo aplicarlo sin dañar los materiales.
Las llaves del auto pasan horas en contacto con manos, ropa, carteras, mesas y espacios públicos. A pesar de ese uso intensivo, suelen quedar fuera de la rutina de limpieza, incluso en vehículos que se mantienen en buen estado general.
Según especialistas en higiene doméstica y limpieza ecológica, este descuido favorece la acumulación de bacterias, grasa y residuos invisibles, que luego se transfieren al volante, la palanca de cambios o la pantalla del sistema multimedia.
El vinagre blanco contiene ácido acético, un compuesto con propiedades antibacterianas y antifúngicas. Estudios publicados en Journal of Food Protection y International Journal of Environmental Health Research señalan que este ácido puede reducir la presencia de bacterias comunes en superficies de uso diario.
Además de su efecto desinfectante, el vinagre ayuda a remover restos de sudor, grasa y suciedad que se adhieren tanto al metal como a los plásticos del llavero y la carcasa electrónica.
"Es una solución práctica para objetos pequeños que se manipulan todo el tiempo y rara vez se limpian", explican especialistas en limpieza natural, siempre que se use con moderación y se seque correctamente.

Aplicado de forma correcta, este método aporta ventajas concretas:
Ayuda a reducir bacterias y gérmenes acumulados por el uso diario.
Remueve suciedad adherida sin necesidad de productos abrasivos.
No deja residuos tóxicos ni perfumes artificiales.
Es económico y accesible: se usa vinagre blanco común.
No daña el metal ni el plástico si se seca correctamente.
Para autos de uso intensivo -flotas, servicios de traslado o conductores que pasan muchas horas fuera de casa- puede ser un complemento útil dentro de la higiene general del vehículo.
El procedimiento es simple y no requiere herramientas especiales:
Colocar las llaves sobre un paño limpio.
Rociar vinagre blanco sobre toda la superficie.
Dejar actuar entre cinco y diez minutos.
Frotar suavemente con un cepillo de dientes viejo o un trapo.
Secar bien para evitar humedad, especialmente en zonas electrónicas.
Se recomienda hacerlo una o dos veces por semana, según el uso.

Más allá del truco puntual, este hábito pone el foco en un aspecto poco considerado del mantenimiento cotidiano: la higiene de los objetos que interactúan con el vehículo.
Volante, pantallas táctiles, llaves y comandos concentran más bacterias de lo que se cree. Incorporar rutinas simples de limpieza puede mejorar la higiene general sin recurrir a productos agresivos ni costosos.
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