17 de febrero de 2026
Renault avanza en el desarrollo de una tecnología denominada "superhíbrida", que combina un motor térmico altamente eficiente con un sistema eléctrico optimizado para lograr autonomías superiores a los 1.000 kilómetros. La propuesta busca posicionarse como una alternativa intermedia entre los híbridos convencionales y los eléctricos puros, especialmente en mercados donde la infraestructura de carga aún es limitada.
En un contexto donde la electrificación avanza a distintas velocidades según el mercado, Renault apuesta por una solución intermedia que podría convertirse en un punto de equilibrio entre autonomía, eficiencia y practicidad. La automotriz francesa está desarrollando un nuevo sistema denominado "superhíbrido", capaz de ofrecer más de 1.000 kilómetros de autonomía combinada.
La propuesta no es un híbrido tradicional ni tampoco un eléctrico de autonomía extendida en el sentido clásico. Se trata de una evolución de los sistemas híbridos actuales, con una batería de mayor capacidad que permite recorrer una distancia considerable en modo 100% eléctrico, combinada con un motor a combustión optimizado para trabajar de manera más eficiente cuando entra en acción.
El concepto se basa en tres pilares:
Mayor autonomía eléctrica que la de un híbrido convencional.
Motor térmico de alta eficiencia, pensado para reducir consumo y emisiones.
Gestión electrónica avanzada, que optimiza cuándo y cómo interviene cada sistema.
En la práctica, esto permitiría que el vehículo pueda utilizar energía eléctrica para trayectos urbanos diarios -reduciendo consumo y emisiones- y recurrir al motor a combustión en viajes largos sin la ansiedad por la recarga típica de los eléctricos puros.
El objetivo es lograr autonomías combinadas superiores a los 1.000 kilómetros, una cifra que supera ampliamente la mayoría de los vehículos eléctricos actuales y también a muchos híbridos tradicionales.
Renault entiende que la transición hacia la movilidad 100% eléctrica no será uniforme en todos los países. Mientras que en Europa la infraestructura de carga crece con rapidez, en otras regiones -incluida América Latina- todavía existen limitaciones en términos de puntos de recarga y costos de adopción.
En ese escenario, el superhíbrido se presenta como una solución pragmática: ofrece eficiencia y reducción de emisiones, pero mantiene la practicidad del combustible líquido para viajes extensos.
El desarrollo incluye mejoras en:
Gestión térmica del motor.
Optimización del consumo en ruta.
Recuperación de energía en frenadas.
Software inteligente que adapta el funcionamiento al estilo de conducción.
Además, la batería tendría mayor capacidad que la de un híbrido convencional, aunque menor que la de un eléctrico puro, buscando un equilibrio entre peso, costo y autonomía.
Por el momento, Renault no confirmó fechas exactas de lanzamiento ni modelos específicos que incorporarán esta tecnología. Sin embargo, todo indica que formará parte de la próxima generación de vehículos electrificados de la marca, posiblemente aplicada primero en mercados donde la electrificación total todavía enfrenta desafíos estructurales.
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