9 de marzo de 2026
El aceite del motor es uno de los fluidos más importantes para el funcionamiento de cualquier vehículo. Sin embargo, un experimento realizado por un canal especializado en pruebas mecánicas quiso comprobar qué ocurriría si se utilizara aceite vegetal en lugar de lubricante automotriz. El resultado fue inesperado: el motor arrancó y funcionó, aunque los especialistas advierten que podría provocar daños graves a largo plazo.
La prueba fue realizada por el canal especializado en mecánica Project Farm, conocido por realizar experimentos poco convencionales con herramientas y motores.
En este caso, el objetivo fue comprobar si un motor podría funcionar utilizando aceite vegetal de cocina en lugar del lubricante diseñado específicamente para motores.
Para la prueba se utilizó el motor de una cortadora de césped. El equipo reemplazó completamente el aceite tradicional por aceite vegetal y luego puso en marcha el motor.
Para sorpresa de muchos, el resultado inicial fue positivo: el motor arrancó y funcionó sin presentar fallas inmediatas.
Esto demuestra que, al menos durante un período corto, el aceite vegetal puede cumplir parcialmente la función de lubricación dentro del motor.
Sin embargo, el experimento también dejó en evidencia por qué esta práctica no es recomendable en un vehículo.
El problema principal está en las diferencias químicas entre ambos productos.
Los aceites de motor modernos están diseñados con formulaciones específicas que incluyen aditivos para proteger los componentes internos del motor.
Estos aditivos cumplen varias funciones clave:
Reducen el desgaste de las piezas metálicas
Mantienen limpio el interior del motor
Controlan la oxidación del lubricante
Conservan la viscosidad adecuada en diferentes temperaturas
El aceite vegetal, en cambio, carece de estos componentes y presenta comportamientos poco adecuados para el funcionamiento de un motor.
A temperaturas muy altas puede volverse demasiado fluido y perder capacidad de lubricación. En condiciones de frío extremo ocurre lo contrario: el aceite se vuelve muy espeso y dificulta su circulación por el sistema.
Durante el experimento, de hecho, el aceite vegetal llegó a solidificarse casi por completo cuando se lo sometió a temperaturas muy bajas, algo que impediría que el lubricante llegue a todas las piezas del motor al momento del arranque.

Utilizar un aceite que no fue diseñado para motores puede provocar varios problemas mecánicos.
Entre los más frecuentes se encuentran:
Desgaste prematuro de pistones y cilindros
Sobrecalentamiento del motor
Formación de depósitos o residuos en el interior
Fallas en la bomba de aceite
Los motores actuales trabajan con tolerancias extremadamente precisas, por lo que la calidad del lubricante es fundamental para garantizar su durabilidad.
Por ese motivo, los fabricantes recomiendan siempre utilizar aceites que cumplan con las especificaciones técnicas indicadas en el manual del vehículo.

Aunque no es una alternativa válida como lubricante de motor, el aceite vegetal sí tiene un rol dentro de la industria automotriz.
Es una de las materias primas utilizadas para producir biodiésel, un combustible renovable que puede emplearse en motores diésel.
En esos casos, el aceite vegetal pasa por procesos químicos que lo transforman en un combustible apto para la combustión dentro del motor.
También existen sistemas adaptados que permiten utilizar aceite vegetal en motores diésel modificados, aunque requieren cambios en el sistema de alimentación y calentamiento del combustible.
La prueba deja una conclusión clara: un motor puede llegar a funcionar momentáneamente con aceite vegetal, pero eso no significa que sea una alternativa válida.
Los lubricantes automotrices actuales están diseñados para soportar altas temperaturas, presión constante y miles de kilómetros de uso, algo para lo que el aceite de cocina no fue desarrollado.
En otras palabras, usar aceite vegetal en el motor podría terminar, tarde o temprano, en una reparación muy costosa.
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