27 de marzo de 2026
Muchos conductores se sorprenden cuando en el tablero aparece el testigo de un vehículo con líneas onduladas detrás. Esa luz corresponde al control de tracción (TC o TCS), un sistema clave para la seguridad del auto. Qué significa cuando parpadea, cuándo hay que preocuparse y qué hacer si queda encendida de forma permanente.
Uno de los testigos menos conocidos del tablero es el ícono de un vehículo con líneas que simulan un derrape. Esta señal corresponde al control de tracción, un sistema de seguridad diseñado para evitar que las ruedas patinen cuando el conductor acelera.
Este sistema resulta especialmente útil en superficies con poca adherencia, como:
El funcionamiento es relativamente simple: el sistema monitorea la velocidad de cada rueda en tiempo real mediante sensores. Cuando detecta que una de ellas gira más rápido que las demás (lo que indica pérdida de tracción), interviene automáticamente.
La intervención puede realizarse de dos maneras:
De esta forma, el vehículo recupera estabilidad y se reduce el riesgo de perder el control.

En la mayoría de los casos, cuando el testigo del control de tracción parpadea durante unos segundos, no hay motivo de alarma.
Ese parpadeo indica que el sistema está trabajando correctamente para mantener la estabilidad del vehículo.
Por ejemplo, puede ocurrir cuando:
En esas situaciones, el sistema interviene de forma automática y el testigo se apaga una vez que el auto recupera tracción.

Si el testigo del control de tracción queda encendido de forma permanente, puede haber distintas causas.
Una de las más simples es que el sistema haya sido desactivado manualmente mediante el botón de control de tracción que muchos autos incluyen en la consola.
En ese caso, la solución es sencilla:
También puede aparecer la indicación "TC" o "TCS" en el tablero, que hace referencia al mismo sistema.
Otra solución rápida que recomiendan muchos mecánicos es apagar el motor y volver a encender el vehículo.
Este reinicio puede resolver pequeños desacoples electrónicos que aparecen cuando el sistema trabajó intensamente, por ejemplo después de manejar en:
En muchos casos, ese simple reinicio del sistema hace que la luz desaparezca.
Si la luz sigue encendida incluso después de reactivar el sistema o reiniciar el auto, es probable que exista un problema mecánico o electrónico.
Entre las fallas más comunes aparecen:
En algunos casos, el problema es menor y se resuelve con una limpieza o ajuste en el taller.
Un detalle importante es que el control de tracción comparte componentes con el sistema de frenos ABS.
Si se encienden ambos testigos al mismo tiempo, puede tratarse de una falla más compleja que requiere revisión mecánica.
En esa situación, lo recomendable es llevar el vehículo a un taller lo antes posible, ya que ambos sistemas son fundamentales para la seguridad del auto.
Aunque lo normal es conducir con el sistema activado, hay situaciones puntuales en las que puede resultar útil desactivarlo temporalmente.
Por ejemplo:
En estos casos, permitir que las ruedas patinen puede ayudar a liberar el vehículo.
Eso sí: una vez que el auto vuelve a circular con normalidad, hay que reactivar el control de tracción.
Circular sin este sistema activo, especialmente en ruta o con lluvia, aumenta el riesgo de perder el control del vehículo.
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