19 de junio de 2026
Elegir el refrigerante adecuado es clave para evitar sobrecalentamientos, corrosión y costosas reparaciones. Cómo identificar cuál necesita tu vehículo y cada cuánto conviene reemplazarlo.
El líquido refrigerante es uno de los elementos más importantes para la salud del motor. Aunque muchos conductores solo se preocupan por el aceite, el sistema de refrigeración cumple una función vital para mantener la temperatura de trabajo dentro de los parámetros correctos y evitar averías graves.
Además de disipar el calor generado por la combustión, el refrigerante también protege al motor contra la corrosión, la formación de depósitos y las bajas temperaturas extremas.
El sistema de refrigeración líquida permite que el motor funcione a una temperatura estable tanto en verano como en invierno.
Gracias a su composición química, el refrigerante puede soportar temperaturas muy elevadas sin hervir y temperaturas bajo cero sin congelarse.
Entre sus principales funciones se destacan:
Una falla en este sistema puede provocar desde una pérdida de rendimiento hasta daños severos en la tapa de cilindros o el motor completo.

La regla principal es simple: siempre utilizar el producto especificado por el fabricante.
Cada marca diseña sus motores para funcionar con determinados compuestos químicos, por lo que mezclar refrigerantes incompatibles puede generar problemas en el circuito.
La información suele encontrarse en:
Aunque muchas veces se identifican por colores (verde, rojo, rosa, azul, amarillo o violeta), el color no garantiza compatibilidad.
Lo importante es verificar la norma técnica o especificación recomendada por el fabricante.

Revisar el nivel del refrigerante es una tarea sencilla que puede prevenir problemas importantes.
El depósito de expansión suele ser translúcido y cuenta con marcas de mínimo y máximo.
Para verificarlo correctamente:
Si el nivel está por debajo del mínimo, podría existir una fuga en el sistema.

Si es necesario agregar refrigerante:
En el caso de los productos concentrados, deben mezclarse con agua destilada, generalmente en una proporción 50/50.
Nunca se recomienda utilizar agua de canilla, ya que los minerales pueden generar depósitos y corrosión dentro del circuito.
Aunque depende de cada fabricante, la mayoría de los especialistas recomienda reemplazar el refrigerante:
También es importante verificar la fecha de vencimiento del producto y observar si el líquido presenta cambios de color, sedimentos o aspecto contaminado.
Controlar periódicamente el nivel del refrigerante es una de las tareas de mantenimiento más sencillas y económicas que puede realizar cualquier conductor.
Una simple revisión antes de salir a la ruta o emprender un viaje largo puede evitar sobrecalentamientos, roturas costosas y problemas mecánicos graves.
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Edición Nº 2164 correspondiente al día 19/06/2026 Tel: 11 33 653 179