31 de julio de 2026
La incertidumbre en Medio Oriente reavivó la ilusión de ver a la Fórmula 1 en Buenos Aires, pero las señales desde la categoría apuntan en otra dirección. Si se caen Qatar y Abu Dabi, la prioridad será cerrar la temporada en Europa.
El sueño de un regreso de la Fórmula 1 a Argentina en 2026 volvió a aparecer por unas horas, pero rápidamente perdió fuerza. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente pusieron bajo observación la realización de los Grandes Premios de Qatar y Abu Dabi, previstos para el cierre del calendario, y eso abrió especulaciones sobre posibles reemplazos.
Sin embargo, las declaraciones de Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1, moderaron cualquier expectativa argentina. El dirigente explicó que la categoría esperará hasta mediados de septiembre para tomar una decisión definitiva, pero fue claro en un punto: si las carreras de Medio Oriente no pueden disputarse, la prioridad será trasladar el cierre de la temporada a Europa.
La posibilidad surgió por el contexto internacional. Qatar y Abu Dabi están programados para el final de la temporada 2026, con la carrera qatarí prevista para el 29 de noviembre y la de Abu Dabi para el 6 de diciembre.
La situación en Medio Oriente ya había generado cambios en el calendario. Según Reuters, las carreras de Arabia Saudita y Bahréin, previstas originalmente para abril, fueron canceladas por el conflicto en la región, y la Fórmula 1 debió reacomodar parte de su calendario.
Ante ese escenario, en Argentina volvió a circular la pregunta de siempre: si se caen fechas, ¿podría Buenos Aires entrar como reemplazo de emergencia? Por ahora, la respuesta es prácticamente negativa.
Domenicali confirmó que la Fórmula 1 tiene alternativas en estudio si no puede correr en Qatar y Abu Dabi, pero dejó en claro que la solución estaría en Europa.
La frase más importante fue que, si las carreras de Medio Oriente no se pueden disputar, la temporada terminará en territorio europeo. Además, la categoría fijó un plazo hacia mediados de septiembre para definir el futuro de esas fechas.
Ese dato enfría la ilusión argentina, porque la F1 no estaría buscando una sede de reemplazo en Sudamérica ni una operación de emergencia fuera de Europa.

Entre los circuitos mencionados como posibles reemplazos aparece Ímola, en Italia. Reuters indicó que fuentes informadas lo ubican como uno de los principales candidatos, aunque también existe el obstáculo del clima europeo para esa altura del año.
The Guardian también señaló a Ímola como una de las sedes favoritas en caso de que el final del campeonato deba moverse fuera de Medio Oriente.
Otra opción que aparece en el radar es Portimão, en Portugal, un circuito que ya recibió a la Fórmula 1 en temporadas recientes y que podría funcionar como alternativa logística dentro de Europa.

El principal problema para Argentina es el tiempo. Una carrera de Fórmula 1 no se organiza en pocas semanas, menos aún en un circuito que todavía está en plena transformación.
La F1 necesita garantías deportivas, logísticas, comerciales, de seguridad, televisivas, hoteleras y operativas. Aunque Buenos Aires trabaja para recuperar nivel internacional, el proyecto no está pensado para una incorporación urgente al calendario 2026.
Por eso, aunque la caída eventual de Qatar y Abu Dabi pueda generar especulación, el regreso argentino no aparece como una opción realista para este año.
El Autódromo Oscar y Juan Gálvez atraviesa la remodelación más importante de su historia reciente. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que la renovación incluye nueva pista, infraestructura, pianos adaptados a exigencias internacionales y trabajos pensados para recibir categorías de primer nivel.
Entre las obras previstas y en marcha se destacan la renovación del sector de boxes, mejoras en infraestructura, repavimentación, nuevo sistema de drenaje y cambios en el trazado.
El objetivo es elevar el estándar del circuito para recibir a MotoGP y, a futuro, abrir la puerta a una eventual homologación para Fórmula 1.

Para recibir un Gran Premio de Fórmula 1, el circuito necesita cumplir con las exigencias de la FIA, entre ellas la homologación Grado 1, indispensable para albergar una carrera de la máxima categoría.
La Ciudad señaló que las obras buscan adecuar el autódromo a estándares internacionales de la FIA y la FIM, con la intención de transformar a Buenos Aires en una plaza relevante para el automovilismo mundial.
Ese proceso, sin embargo, demanda tiempo. No alcanza con tener voluntad política o entusiasmo deportivo: la Fórmula 1 requiere una infraestructura lista, auditada y aprobada.
Antes de pensar en la Fórmula 1, Buenos Aires tendrá un desafío clave con el regreso de MotoGP. La categoría confirmó que volverá a correr en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez a partir de 2027, con el circuito renovado y el trazado actualizado.
Ese evento funcionará como una prueba importante para las nuevas instalaciones. Permitirá evaluar accesos, boxes, seguridad, operación, servicios, respuesta del público y capacidad organizativa.
Si MotoGP resulta exitoso, Buenos Aires tendrá un argumento más fuerte para negociar con la Fórmula 1 en el futuro.

El proyecto argentino no está muerto, pero su horizonte más realista no es 2026. La combinación de obras en curso, homologaciones pendientes y decisiones comerciales de la Fórmula 1 ubica cualquier posibilidad seria a partir de 2027.
Además, la categoría ya anunció un calendario 2026 de 24 carreras, con Madrid como novedad europea y con Las Vegas, Qatar y Abu Dabi en el tramo final de la temporada.
En ese contexto, Argentina debería negociar como una incorporación planificada, no como reemplazo de emergencia.
La decisión de mirar a Europa tiene lógica. Si Qatar y Abu Dabi se caen por seguridad, trasladar el cierre del campeonato a un circuito europeo reduce riesgos logísticos y permite trabajar con sedes que ya tienen experiencia reciente o infraestructura preparada.
También evita sumar viajes transcontinentales complejos en una etapa final del calendario, cuando equipos, carga, personal y derechos televisivos deben reorganizarse en muy poco tiempo.
Argentina, por distancia, obras pendientes y falta de homologación final, queda en desventaja frente a circuitos como Ímola o Portimão.
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La buena noticia es que el proyecto de Buenos Aires avanza. El autódromo está en transformación y la llegada de MotoGP en 2027 le dará una visibilidad internacional que no tenía desde hace años.
También ayuda el contexto deportivo. La presencia de Franco Colapinto en la Fórmula 1 reactivó el interés argentino por la categoría y convirtió al país en una plaza atractiva desde lo comercial y lo televisivo.
Ese factor puede pesar en una negociación futura, especialmente si el circuito completa las obras y consigue las homologaciones necesarias.
El punto negativo es que la Fórmula 1 no parece dispuesta a improvisar una fecha argentina en 2026.
La categoría ya dejó claro que, ante una eventual caída de Qatar y Abu Dabi, el plan alternativo apunta a Europa. Además, Buenos Aires todavía necesita terminar obras, superar evaluaciones técnicas y demostrar capacidad operativa con eventos internacionales.
El entusiasmo existe, pero el calendario y la infraestructura todavía no acompañan.
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Edición Nº 2206 correspondiente al día 31/07/2026 Tel: 11 33 653 179