23 de septiembre de 2026
La presión correcta no es igual para todos los autos ni debe calcularse con un valor promedio. El dato preciso se encuentra en una etiqueta del vehículo y debe controlarse con los neumáticos fríos.
Mantener la presión de las ruedas indicada por el fabricante mejora la estabilidad, el frenado y la duración de los neumáticos. Circular con demasiado o poco aire también puede aumentar el consumo y provocar un desgaste irregular o daños internos.
La presión recomendada suele aparecer en una etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor, el pilar central o la cara interna de la tapa del combustible. También figura en el manual del vehículo. Allí pueden indicarse valores diferentes para los neumáticos delanteros y traseros, además de una presión específica cuando el auto circula con varios pasajeros y equipaje.

No existe una presión universal de 32 o 33 PSI para circular por la ciudad o salir a la ruta. Cada modelo requiere un valor definido según su peso, distribución de cargas, medida de los neumáticos y configuración del tren de rodaje. Para viajar con el vehículo cargado debe utilizarse la presión correspondiente a carga completa indicada en la etiqueta, sin agregar aire arbitrariamente. Tampoco debe confundirse la presión recomendada con el valor máximo grabado en el lateral del neumático.

El control debe hacerse antes de circular o después de que el auto permanezca detenido durante varias horas. Hay que retirar el tapón de la válvula, colocar firmemente un manómetro, comparar la lectura con el valor indicado por el fabricante y agregar o liberar aire hasta alcanzarlo. Después se vuelve a colocar el tapón y se repite el procedimiento en las cuatro ruedas. Si el neumático está caliente, no conviene desinflarlo porque la presión aumentó temporalmente con la temperatura.
La presión insuficiente aumenta la flexión de los laterales, genera temperatura, eleva la resistencia al rodamiento y acelera el desgaste de los bordes de la banda. Una presión excesiva reduce la superficie de contacto, endurece la marcha y puede desgastar con mayor rapidez la zona central. En ambos casos se altera el comportamiento del vehículo, especialmente al frenar, doblar o circular sobre pavimento mojado.

La recomendación general es medir la presión al menos una vez por mes y siempre antes de un viaje largo, incluyendo la rueda de auxilio. Si el repuesto es de tamaño completo, debe respetarse el valor indicado por el fabricante; si es temporal, puede necesitar una presión considerablemente mayor y tener una velocidad máxima limitada, pero ambos datos deben consultarse en su etiqueta o en el manual. Por lo tanto, no corresponde aplicar a todos los auxilios el rango genérico de 3,5 a 4,5 bar ni asumir que todos están limitados a 80 km/h.
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