9 de octubre de 2026
La automotriz china estudia inversiones vinculadas con la producción de baterías y sistemas de almacenamiento energético. El proyecto fue conversado durante una reunión entre el canciller Pablo Quirno y Stella Li, vicepresidenta ejecutiva global de la compañía.
BYD en Argentina podría avanzar desde la importación y comercialización de vehículos hacia una actividad industrial relacionada con el litio. Sin embargo, la iniciativa se encuentra todavía en una etapa de evaluación: no fueron anunciados el monto de inversión, la ubicación, la capacidad de producción ni un cronograma de ejecución.
El canciller Pablo Quirno se reunió con Stella Li en Singapur y aseguró que la empresa analiza oportunidades de inversión vinculadas con la cadena de valor del litio. Las conversaciones incluyen la posible producción de baterías y sistemas de almacenamiento energético para abastecer tanto al mercado local como a destinos de exportación. El encuentro representa una primera señal pública de interés, pero todavía no existe una planta confirmada ni un acuerdo de inversión definitivo entre BYD y el Gobierno argentino.
La declaración oficial utiliza el término "analiza", una diferencia importante frente a la confirmación de un proyecto industrial. Hasta ahora no se informaron una provincia elegida, el tipo de batería que podría producirse, el origen del financiamiento, la cantidad de empleos ni la fecha prevista para comenzar las obras. Tampoco está claro si la propuesta contemplaría la fabricación completa de celdas, el ensamblaje de módulos con componentes importados o solamente sistemas estacionarios para almacenar energía. Estas definiciones determinarán el verdadero nivel de valor agregado nacional.

Argentina posee importantes recursos de litio, pero extraer el mineral representa solamente la primera etapa de una cadena industrial mucho más extensa. Para producir baterías se necesitan procesos químicos, materiales catódicos, celdas, sistemas electrónicos de control, módulos y paquetes terminados. Una inversión de BYD podría permitir avanzar sobre algunos de esos eslabones y reducir la dependencia de la exportación de materia prima sin transformación. Sin embargo, su viabilidad dependerá de la infraestructura, el acceso competitivo a la energía, la estabilidad regulatoria, la disponibilidad de proveedores y los costos logísticos.
El posible proyecto industrial se conoció cuando la compañía celebró un año desde el inicio de sus operaciones comerciales directas en el país. Según BYD, más de 10.000 clientes ya eligieron alguno de sus vehículos y la red superó los 20 puntos oficiales de venta, con presencia en distintas provincias. La marca también desarrolló una estructura de posventa y utilizó uno de sus barcos propios para transportar unidades hasta la Terminal Zárate. Christian Kimelman, responsable de BYD Argentina, definió al país como un mercado estratégico y anticipó una nueva etapa de consolidación y crecimiento.

BYD ya había explorado la posibilidad de fabricar en la Argentina durante 2017, cuando evaluó producir colectivos eléctricos después de recibir la categoría de terminal automotriz. Aquella iniciativa no llegó a materializarse y la compañía finalmente ingresó al mercado mediante la importación de autos eléctricos e híbridos enchufables. La eventual fábrica de baterías representaría un proyecto diferente y potencialmente más amplio, porque podría abastecer vehículos y sistemas energéticos. Por ahora, el anuncio debe interpretarse como una negociación preliminar: el salto industrial solamente estará confirmado cuando existan inversión, localización, tecnología y plazos definidos.
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