27 de octubre de 2026
Buenos Aires creó un procedimiento para probar vehículos autónomos de nivel 4 y robots terrestres en el espacio público. La medida acerca estas tecnologías a las calles argentinas, pero todavía no habilita servicios comerciales de robotaxis ni permite que cualquier auto circule sin conductor.
Los autos autónomos en Argentina cuentan con un marco normativo nacional desde marzo de 2025. Ahora, la Ciudad de Buenos Aires dio un paso adicional al autorizar ensayos controlados de vehículos capaces de desplazarse sin intervención humana dentro de recorridos y condiciones previamente definidos.
La novedad no significa que los robotaxis puedan comenzar a trabajar inmediatamente. La resolución porteña establece un procedimiento experimental para que empresas, universidades y desarrolladores soliciten permisos, presenten documentación técnica y realicen pruebas bajo supervisión oficial.
El Decreto 196/2025 modificó la reglamentación de la Ley Nacional de Tránsito 24.449 e incorporó una definición específica para los vehículos autónomos. La norma contempla unidades equipadas con radares, sensores láser, posicionamiento satelital, cámaras, actuadores, sistemas de comunicación y software de procesamiento de datos. También establece que el conjunto tecnológico utilizado para la conducción debe ser autorizado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Para recibir una aprobación definitiva, el desarrollador tendrá que demostrar una siniestralidad inferior al promedio de la conducción humana. La autoridad puede permitir una circulación provisoria para reunir datos o considerar pruebas realizadas por el mismo sistema en otros países.

La reglamentación argentina adopta una escala que va del nivel 0 al 5, por lo que reconoce seis categorías y no cinco. En el nivel 0, la persona realiza todas las tareas de conducción. El nivel 1 permite que el vehículo asista en una función, como acelerar o mantener la dirección. En el nivel 2 puede controlar simultáneamente velocidad y trayectoria, pero exige supervisión permanente. En el nivel 3, el sistema conduce bajo determinadas circunstancias y solicita que la persona retome el control cuando sea necesario. El nivel 4 puede operar sin intervención humana dentro de una zona o condición específica. Finalmente, el nivel 5 representa una automatización completa, sin restricciones geográficas o climáticas, cuya aprobación inicial deberá realizarse de manera experimental.
La Resolución 170/2026 de la Secretaría de Transporte porteña habilitó pruebas piloto de vehículos autónomos de nivel 4 SAE y drones terrestres autónomos en el espacio público. Esto incluye tanto autos capaces de circular sin conductor dentro de un entorno delimitado como pequeños robots destinados a entregas, limpieza, monitoreo u otros servicios urbanos. Las empresas, universidades, centros de innovación y desarrolladores interesados podrán solicitar una autorización, pero cada experiencia deberá desarrollarse únicamente en las zonas, recorridos, horarios y condiciones aprobados por el Gobierno porteño. La resolución fue sancionada el 12 de agosto y publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad el 18 del mismo mes.

Los responsables de cada proyecto deberán acreditar la seguridad del vehículo, explicar su sistema de conducción y establecer protocolos de actuación ante fallas o emergencias. También tendrán que contar con seguros, asumir la responsabilidad por los daños que pudieran producirse, informar incidentes y presentar reportes sobre el funcionamiento de la tecnología. Los vehículos deberán incorporar sistemas de registro de datos a bordo para reconstruir lo ocurrido durante las pruebas. La Ciudad podrá realizar auditorías y controles, además de imponer condiciones especiales para proteger a peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida. La protección de datos personales también será relevante debido a la utilización constante de cámaras, sensores y sistemas de geolocalización.
La autorización porteña no crea un servicio público de taxis sin conductor ni permite contratar viajes en vehículos autónomos. Para alcanzar esa etapa será necesario que una empresa obtenga permiso para realizar ensayos, complete la evaluación técnica y cumpla tanto la normativa nacional como las exigencias locales sobre transporte de pasajeros, seguros, responsabilidad civil y protección de datos. Tampoco fueron informadas las compañías que participarán, las zonas donde se realizarán las primeras pruebas ni un cronograma para comenzar. Por ahora, Buenos Aires funciona como un entorno experimental: el marco permite probar la tecnología en condiciones reales, pero una implementación comercial y masiva todavía requerirá nuevas autorizaciones y una regulación específica.
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