30 de octubre de 2026
Los fabricantes argentinos advierten que las próximas adjudicaciones de piezas serán decisivas para participar en los nuevos vehículos producidos en el país. Si quedan fuera de esos programas, numerosas empresas podrían perder actividad durante casi una década, en un escenario marcado por la caída productiva y el avance de componentes asiáticos.
La industria autopartista argentina atraviesa una etapa decisiva. Las terminales comenzaron a definir sus próximos programas industriales y, con ellos, el origen de las piezas que utilizarán los vehículos que se producirán durante los siguientes ocho o diez años.
El problema no se limita a la actividad actual. Los proveedores necesitan conocer con anticipación si participarán de cada proyecto para invertir en matrices, moldes, maquinaria, tecnología y capacitación. Cuando esa decisión se demora o favorece a fabricantes extranjeros, recuperar el espacio perdido puede llevar toda una generación de modelos.
Referentes autopartistas estiman que quedan entre cinco y seis meses para ingresar en los próximos proyectos de las terminales. Ese plazo responde al tiempo necesario para cotizar las piezas, desarrollar prototipos, validar procesos y preparar las líneas de producción antes del inicio de la fabricación de un vehículo. Una vez adjudicado el componente a un proveedor de China, Tailandia, Brasil u otro mercado, sustituirlo durante la vida comercial del modelo resulta complejo y costoso. Como las plataformas actuales suelen permanecer en producción entre ocho y diez años, perder la primera adjudicación podría dejar a una fábrica argentina sin posibilidades de abastecer ese programa durante toda la década.
La advertencia aparece en un contexto de menor actividad industrial. Durante los primeros nueve meses de 2026, la producción argentina de vehículos cayó 16,9% interanual. En el mismo período, las exportaciones de autopartes retrocedieron 4% y totalizaron 947 millones de dólares. El déficit comercial sectorial se redujo 15,5%, hasta los 6.055 millones de dólares, pero el resultado no representa necesariamente una mejora estructural: las importaciones bajaron 14,1%, principalmente porque las terminales fabricaron menos vehículos y, por lo tanto, necesitaron una menor cantidad de componentes. Sin una recuperación productiva y exportadora, la reducción del rojo comercial refleja más una contracción de la actividad que un avance de la integración nacional.

Brasil continúa siendo el principal origen individual de las autopartes importadas por la Argentina, con el 28,6% de las compras, pero su participación pierde terreno frente a Asia. China y Tailandia ya concentran en conjunto el 30,6% de las importaciones sectoriales. Esta transformación no implica solamente un cambio de proveedores: también modifica el nivel de integración local de los nuevos vehículos. Para las terminales, comprar piezas asiáticas puede reducir costos inmediatos; para la economía argentina, en cambio, significa menor actividad para fabricantes nacionales, menos empleo industrial y una mayor salida de divisas. El riesgo es que las plantas locales conserven el montaje final de los vehículos, pero pierdan progresivamente los procesos de mayor valor agregado.
Los autopartistas sostienen que no buscan quedar aislados de la competencia internacional, sino disponer de condiciones que les permitan disputar las adjudicaciones. Entre los principales reclamos aparecen la reducción de la carga tributaria, el acceso al financiamiento productivo y la continuidad de los incentivos para invertir en herramentales y nuevas tecnologías. La Ley 27.263 otorga bonos de crédito fiscal según el valor de las piezas nacionales incorporadas y permite que las empresas soliciten su adhesión hasta el 31 de diciembre de 2027. La Ley 27.686, en tanto, contempla beneficios para nuevas inversiones y establece que la puesta en marcha de los proyectos no puede superar el 31 de diciembre de 2029. Para el sector, esos plazos resultan insuficientes porque las decisiones sobre las futuras plataformas ya comenzaron.

Un proyecto presentado en la Cámara de Diputados propone extender hasta fines de 2032 el plazo para incorporarse al régimen de autopartismo y hasta 2034 la puesta en marcha de los proyectos promovidos. La iniciativa todavía debe atravesar el debate en las comisiones de Industria y de Presupuesto y Hacienda. La discusión excede la renovación de dos beneficios fiscales: define cuánto contenido local tendrán los próximos vehículos argentinos. Si la respuesta llega después de que las terminales seleccionen a sus proveedores, una eventual prórroga podría resultar tardía. Los siguientes seis meses serán claves no porque todas las fábricas vayan a cerrar inmediatamente, sino porque en ese período se resolverá qué empresas tendrán producción asegurada y cuáles deberán buscar otros mercados para sobrevivir.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario