15 de abril de 2026
En un contexto global cada vez más competitivo, Argentina y Brasil avanzan en un acuerdo clave para fortalecer la industria automotriz regional. Con inversiones millonarias, foco en exportaciones y actualización de reglas, el Mercosur busca dejar de ser un simple mercado para transformarse en una plataforma productiva.
La industria automotriz del Mercosur empieza a mostrar señales de cambio. Durante la Automechanika Buenos Aires 2026, representantes de terminales y autopartistas coincidieron en un diagnóstico común: el bloque necesita redefinir su rol en el escenario global.
El objetivo es claro: dejar de ser un simple administrador del comercio para pasar a gestionar la producción. Esto implica una estrategia más agresiva en exportaciones, integración industrial y desarrollo tecnológico.
El trasfondo no es menor. La creciente presencia de fabricantes chinos, con costos más bajos y fuerte expansión global, está obligando a la región a reaccionar.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el entendimiento entre las principales entidades del sector: ADEFA (Argentina), ANFAVEA (Brasil), AFAC y ABIPEÇAS.
El acuerdo busca actualizar el histórico ACE 14, que regula el comercio automotor bilateral, adaptándolo a un escenario completamente distinto al de su creación.
Según explicaron desde el sector, la intención es generar nuevas reglas antes de 2029 que permitan:
No es un dato menor: el mercado conjunto entre ambos países alcanza los 350 millones de personas y tiene capacidad para producir hasta 5 millones de vehículos.
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Foto: CDA
La industria automotriz no solo es estratégica: es uno de los motores económicos más importantes de la región.
En números:
Además, el comercio entre ambos países depende fuertemente del sector: entre el 55% y el 70% de las exportaciones industriales bilaterales son automotrices.
En los últimos tres años, las inversiones superaron los 22.000 millones de dólares, lo que demuestra que, pese a las dificultades, la región sigue siendo atractiva.

Foto: Stellantis
El verdadero elefante en la sala es China. Su capacidad productiva, costos competitivos y avance tecnológico están reconfigurando el mapa automotor mundial.
Frente a esto, el Mercosur busca posicionarse como una alternativa industrial sólida, pero el desafío no es menor:
La clave estará en la coordinación entre países, algo que históricamente fue un punto débil del bloque.
Foto: infonews
El acuerdo entre Argentina y Brasil marca un paso importante, pero no garantiza resultados.
La industria necesita algo más que declaraciones:
Sin estos elementos, el riesgo es claro: perder competitividad frente a mercados más agresivos.
El escenario global está en plena transformación, con electrificación, digitalización y nuevos actores en juego.
En ese contexto, el Mercosur tiene una oportunidad concreta de reposicionarse. Pero también enfrenta una presión inédita.
La decisión ya está tomada: avanzar hacia una industria más integrada y competitiva. Ahora falta lo más difícil: ejecutarlo.
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