24 de julio de 2026
Los neumáticos tienen un código de cuatro cifras que indica cuándo fueron fabricados. Las dos primeras señalan la semana de producción y las dos últimas, el año. Este dato permite conocer la edad real de la cubierta y evaluar si todavía está en condiciones seguras.
Los neumáticos incluyen mucha más información que la marca, la medida o el índice de velocidad. En el lateral de cada cubierta aparece un código que muchos conductores pasan por alto, pero que resulta clave para la seguridad: los cuatro números que indican la fecha de fabricación.
Este dato forma parte del código DOT y permite saber cuándo fue producido el neumático. No funciona como una fecha de vencimiento exacta, pero sí ayuda a conocer la antigüedad de la goma, un punto fundamental al momento de comprar cubiertas nuevas, revisar el auxilio o decidir si corresponde reemplazarlas.
Los cuatro números que aparecen en el lateral del neumático indican la semana y el año de fabricación. El formato es simple: las dos primeras cifras corresponden a la semana del año y las dos últimas al año de producción.
Por ejemplo, si una cubierta tiene el código 2321, significa que fue fabricada en la semana 23 del año 2021. Si el código dice 4023, quiere decir que fue producida en la semana 40 de 2023.
Bridgestone explica que, al final del marcado DOT, aparece un número de cuatro dígitos: los dos primeros corresponden a la semana y los dos últimos al año.

El código suele estar grabado en el flanco del neumático, es decir, en el lateral de la cubierta. Generalmente aparece precedido por las letras DOT, aunque la fecha puede estar al final de una secuencia más larga de letras y números.
En algunos neumáticos, el código completo puede estar visible solo de un lado. Por eso, si no aparece a simple vista, puede estar del lado interno de la rueda y será necesario revisar con más atención.
Lo importante es identificar los últimos cuatro números del código, porque allí está la fecha de fabricación.

Los neumáticos envejecen aunque tengan poco uso. La goma pierde flexibilidad con el paso del tiempo, se endurece y puede reducir su capacidad de adherencia.
Ese deterioro no siempre se ve a simple vista. Una cubierta puede conservar dibujo, parecer en buen estado y, aun así, haber perdido propiedades importantes para frenar, doblar o responder ante una maniobra de emergencia.
Michelin recomienda que, después de cinco años de uso, los neumáticos sean revisados al menos una vez por año por un especialista. También aconseja reemplazarlos a los diez años desde la fecha de fabricación, aunque parezcan utilizables.
Aunque el código DOT es fundamental, no alcanza por sí solo para decidir si una cubierta está bien. También hay que revisar el desgaste del dibujo, la presión, la presencia de grietas, deformaciones, cortes, globos o desgaste irregular.
Las condiciones de almacenamiento también influyen. Un neumático expuesto al sol, al calor, a la humedad o a cambios bruscos de temperatura puede deteriorarse más rápido que uno guardado correctamente.
Por eso, al comprar una cubierta, no conviene mirar solo si "parece nueva". También hay que revisar la fecha de fabricación y el estado general de la goma.

No existe una fecha universal en la que todos los neumáticos pasen automáticamente a estar vencidos. Sin embargo, muchos fabricantes y especialistas recomiendan prestar atención a partir de los cinco años de uso y evitar circular con cubiertas de diez años o más desde su fabricación.
Bridgestone también recomienda retirar los neumáticos de servicio, como máximo, a los diez años desde la fecha de fabricación, incluso si todavía parecen estar en buen estado.
Además de la edad, hay otro indicador clave: el testigo de desgaste. Se identifica en el lateral con la sigla TWI, por Tread Wear Indicator. Es una pequeña barra de goma ubicada dentro de las ranuras de la banda de rodamiento.
Cuando el dibujo llega al mismo nivel que ese testigo, significa que la cubierta alcanzó el límite mínimo de desgaste y debe ser reemplazada.
Circular con neumáticos envejecidos o gastados aumenta el riesgo de perder adherencia, especialmente sobre piso mojado. La cubierta puede tener menor capacidad para evacuar agua y aumentar la posibilidad de aquaplaning.
También puede crecer la distancia de frenado y empeorar la estabilidad en curvas o maniobras bruscas. En casos extremos, una goma deteriorada puede sufrir deformaciones, pinchaduras o reventones.
El riesgo es mayor en ruta, con altas temperaturas, exceso de carga o presión incorrecta.

Para cuidar las cubiertas, conviene controlar la presión con regularidad, siempre según lo indicado por el fabricante del vehículo. Ese dato suele figurar en el manual, en el marco de la puerta del conductor o en la tapa del tanque de combustible.
También es recomendable rotar los neumáticos cada 10.000 kilómetros, revisar la alineación, realizar balanceo cuando aparezcan vibraciones y evitar golpes fuertes contra baches o cordones.
Las aceleraciones bruscas, las frenadas violentas y las curvas tomadas a alta velocidad también aceleran el desgaste.
La rueda de auxilio suele quedar olvidada durante años. Aunque no haya rodado, también envejece. Por eso, revisar el código DOT del auxilio es tan importante como controlar las cuatro cubiertas en uso.
Un auxilio viejo, reseco o con baja presión puede fallar justo cuando se lo necesita. Antes de viajar, conviene verificar su presión, su estado general y su fecha de fabricación.
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Edición Nº 2199 correspondiente al día 24/07/2026 Tel: 11 33 653 179