13 de marzo de 2026
Contar con un seguro automotor vigente es un requisito legal para circular en Argentina. La Ley Nacional de Tránsito establece que todos los vehículos deben tener al menos cobertura de responsabilidad civil. Sin embargo, existen distintos niveles de protección que amplían la cobertura frente a robos, incendios o accidentes.
En Argentina, tener un seguro para el auto no es opcional. La obligación está establecida en la Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449, que exige que todos los vehículos que circulen por la vía pública cuenten con una póliza vigente.
El artículo 40 de esa norma establece que cada conductor debe tener un seguro activo. En caso contrario, las autoridades pueden aplicar multas elevadas e incluso retener el vehículo durante un control.
Por este motivo, además de la licencia de conducir y la documentación del vehículo, el seguro vigente es uno de los requisitos básicos para circular.
En el mercado argentino, independientemente de la compañía aseguradora, existen cuatro tipos principales de cobertura.
Es el seguro mínimo obligatorio por ley, también conocido como seguro contra terceros.
Cubre los daños que el conductor pueda provocar a terceros o a sus bienes durante un accidente de tránsito. Sin embargo, no cubre los daños del propio vehículo.
Este tipo de póliza incluye:
Responsabilidad civil
Robo total
Incendio total
Destrucción total del vehículo por accidente
Es una opción relativamente económica que protege frente a las pérdidas más graves, aunque no cubre daños parciales, como robos de autopartes o daños menores.
En este caso la cobertura es más amplia.
Además de lo anterior, el seguro puede incluir:
Robo total o parcial
Incendio total o parcial
Daños parciales por distintos eventos
Cobertura para cristales
Daños en cerraduras
Protección frente a granizo
Este tipo de póliza suele ser una alternativa intermedia en precio, pero ofrece mayor protección frente a los riesgos más comunes.
Es el nivel de cobertura más alto del mercado.
Incluye:
Responsabilidad civil
Robo total o parcial
Incendio total o parcial
Daños parciales por accidentes
La principal ventaja es que cubre los daños propios del vehículo incluso en caso de choque, algo que no ocurre en las otras modalidades.
Estos seguros suelen contratarse con franquicia, es decir, una parte del costo del siniestro queda a cargo del asegurado.

El seguro automotor suele tener vigencia anual, aunque el pago de la póliza puede realizarse de manera mensual.
Es fundamental mantener las cuotas al día. Si el seguro está vencido o impago al momento de un accidente, la compañía no brindará cobertura, ya que el contrato deja de estar vigente.
Un seguro es un contrato entre el asegurado y la compañía.
Si el conductor no paga la cuota dentro del plazo establecido, la aseguradora queda liberada de su obligación de cubrir los daños.
En ese escenario, todos los costos derivados del accidente deberán ser afrontados por el propio conductor, lo que puede implicar gastos muy elevados.

Para contratar una póliza automotor, las compañías suelen solicitar algunos documentos básicos.
Entre ellos:
Documento Nacional de Identidad (DNI)
Cédula verde del vehículo
Título de propiedad
Comprobante de domicilio
Además, la aseguradora puede exigir una inspección del vehículo o la verificación de la Revisión Técnica Obligatoria (RTO) para comprobar que el rodado se encuentra en condiciones adecuadas.
Las motocicletas deben cumplir exactamente con la misma normativa que los autos.
Esto significa que también deben contar con al menos un seguro de responsabilidad civil vigente para poder circular por la vía pública.
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