7 de septiembre de 2026
Los neumáticos para autos híbridos y eléctricos deben soportar más peso, entregas de torque elevadas y exigencias particulares de eficiencia y ruido. Sin embargo, no siempre es obligatorio comprar una cubierta identificada específicamente para vehículos electrificados.
Antes de reemplazarlos, lo determinante es respetar la medida, el índice de carga, el código de velocidad y la presión indicados por el fabricante del auto.
Las baterías pueden aumentar el peso del vehículo y, por lo tanto, la carga soportada por cada rueda. Esto requiere una estructura capaz de conservar su forma durante las aceleraciones, las frenadas y los cambios de dirección. Algunos modelos necesitan neumáticos XL -Extra Load- o de alta capacidad de carga, pero esa elección debe responder a la ficha técnica del auto: colocar una cubierta reforzada no compensa una medida o un índice incorrectos. Michelin explica que la mayor masa y las transferencias de carga requieren más rigidez lateral para mantener el comportamiento dinámico.
Los motores eléctricos pueden entregar gran parte de su torque desde el inicio de la aceleración, lo que aumenta el esfuerzo sobre la banda de rodamiento y puede acelerar el desgaste si se conduce bruscamente. El frenado regenerativo también concentra fuerzas sobre el eje encargado de recuperar energía, especialmente en vehículos con tracción en dos ruedas. Esto no significa que todos los eléctricos destruyan sus neumáticos antes de tiempo: la presión incorrecta, la alineación, el estilo de manejo y la falta de rotación pueden tener tanta o más influencia sobre su duración.
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Cada deformación del neumático durante la marcha genera pérdidas de energía. Una cubierta con menor resistencia a la rodadura puede reducir ese consumo y contribuir a extender la autonomía eléctrica o disminuir el gasto de combustible de un híbrido. El desafío consiste en conseguir eficiencia sin resignar agarre sobre piso mojado, capacidad de frenado ni durabilidad. Fabricantes como Bridgestone desarrollan compuestos y estructuras orientados a reducir esas pérdidas, aunque el resultado final también depende de la presión, la temperatura, la velocidad y el tipo de camino.

Como el motor eléctrico genera menos ruido y vibraciones que uno de combustión, el sonido producido por las cubiertas contra el pavimento adquiere mayor protagonismo dentro del habitáculo. Para disminuirlo, algunos neumáticos incorporan diseños específicos en la banda de rodamiento y anillos de espuma de poliuretano en su interior, encargados de absorber parte de las vibraciones. La reducción no es idéntica en todos los vehículos: depende del aislamiento acústico, el asfalto, la velocidad y la combinación entre auto y neumático, por lo que no corresponde asegurar una cantidad fija de decibeles para todos los casos.
La nueva cubierta debe conservar la medida homologada y un índice de carga igual o superior al indicado en el manual o la etiqueta del vehículo. También debe respetar el código de velocidad: por ejemplo, la letra S admite hasta 180 km/h y la H, hasta 210 km/h. El índice de carga señala el peso máximo que puede soportar cada neumático correctamente inflado y no debe confundirse con la presión. Además, conviene controlar periódicamente desgaste, alineación y presión en frío, y realizar la rotación únicamente con el esquema y la frecuencia autorizados por el fabricante.
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