17 de septiembre de 2026
La producción y la cantidad de modelos nacionales disminuyeron durante 2026, pero las terminales mantienen inversiones por más de US$2000 millones. El sector no parece encaminarse hacia una desaparición inmediata, aunque enfrenta una reconversión que podría reducir su diversidad y contenido local.
La industria automotriz argentina atraviesa una transición marcada por plantas especializadas, menos automóviles de pasajeros y una mayor concentración en pickups y utilitarios. Los nuevos proyectos ofrecen continuidad, pero no eliminan los problemas de competitividad, escala y debilitamiento de la cadena autopartista.
Entre enero y agosto de 2026 se fabricaron 275.228 vehículos, un 17,1% menos que durante el mismo período de 2025. Las ventas de las terminales a concesionarios retrocedieron 24,8%, mientras que las exportaciones crecieron 0,9% y alcanzaron 174.859 unidades. Los datos de Adefa muestran una industria más pequeña, pero todavía exportadora: casi dos de cada tres vehículos producidos fueron enviados a otros mercados.

La oferta industrial pasó de 19 vehículos a 13 modelos actualmente en producción y llegará a 14 con la incorporación de la Renault Niagara. La reducción se explica por el final de ciclo de Logan, Sandero, Stepway, Partner y Berlingo, la salida industrial de Nissan y la discontinuación del Volkswagen Taos. No todos esos retiros representan cierres definitivos: varias plantas redujeron temporalmente su actividad mientras adaptan instalaciones para nuevos proyectos.
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Renault destinó casi US$400 millones a la Niagara, Volkswagen invertirá US$580 millones en la próxima Amarok y Ford acumuló unos US$700 millones en la transformación de Pacheco para producir la nueva Ranger. También se suman US$385 millones de Stellantis para Titano, Ram Dakota y motores, y US$270 millones para renovar el Peugeot 2008. Toyota prepara la próxima Hilux, mientras que Mercedes-Benz volvió a incrementar la producción y las exportaciones de la Sprinter.

La Argentina dejó de producir una gama amplia de automóviles y se especializó en pickups y utilitarios destinados a la región. Hilux, Ranger y Amarok abastecen a numerosos mercados y serán acompañadas por Niagara, Titano y Dakota. A su vez, Ranger, Amarok, Hilux y Niagara incorporarán diferentes niveles de electrificación. Esta estrategia aprovecha la demanda regional vinculada con el agro, la minería y la energía, pero también aumenta la dependencia de pocos productos y segmentos.
La amenaza más concreta no es únicamente el cierre de una terminal, sino que las fábricas continúen ensamblando vehículos con una participación cada vez menor de componentes nacionales. El comercio autopartista acumuló un déficit de US$3928 millones durante el primer semestre, según el informe de AFAC. La menor escala, la competencia importada, la presión tributaria y los costos logísticos pueden debilitar proveedores, empleo especializado y capacidad tecnológica, incluso si la producción de vehículos se mantiene.
La industria automotriz argentina no está condenada a desaparecer, pero tampoco tiene asegurada su continuidad en las condiciones actuales. Las inversiones demuestran que varias compañías todavía consideran competitivo producir en el país, especialmente para exportar pickups y utilitarios. El resultado de la reconversión dependerá de que esos proyectos alcancen volumen, incorporen proveedores regionales y sobrevivan a los cambios de estrategia de las casas matrices.
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