12 de enero de 2026
El sistema de frenos es uno de los componentes más importantes de cualquier vehículo y también uno de los más descuidados. Revisarlos a tiempo no solo evita accidentes, sino que permite ahorrar dinero y prevenir daños mayores. Qué dicen los mecánicos, cada cuántos kilómetros conviene controlarlos y cuáles son las señales de alerta.
Cuando se habla de seguridad vehicular, los frenos están en el primer lugar del ranking. Son el sistema que permite detener el auto ante una emergencia y, sin embargo, muchas veces solo se les presta atención cuando ya aparece un problema evidente.
Circular con frenos en mal estado no solo aumenta el riesgo de accidente, sino que también puede generar daños mecánicos costosos que podrían haberse evitado con una revisión simple y periódica.
Las pastillas de freno están pensadas para gastarse con el uso. El problema aparece cuando ese desgaste no se controla: si se consumen por completo, el metal de la pastilla entra en contacto directo con el disco.
Resultado: pérdida de eficacia y discos dañados, lo que eleva notablemente el costo de reparación.
Un sistema desgastado necesita más distancia para detener el auto. En una maniobra de emergencia, esos metros extra pueden marcar la diferencia entre evitar un choque o protagonizarlo.
Cuando las pastillas llegan al límite, los discos comienzan a deformarse o rayarse. Esto suele sentirse como vibraciones en el pedal, una señal clara de que el sistema necesita atención inmediata.
El sistema de frenos trabaja como un conjunto. Si una parte falla, otras empiezan a sufrir: mangueras, cálipers, cilindro maestro y líneas de freno pueden verse comprometidos, aumentando el riesgo de una falla mayor.
Postergar el mantenimiento es una mala decisión también desde lo económico. Cambiar pastillas a tiempo es barato; reparar discos o cálipers no. Lo que podría resolverse con un control preventivo termina siendo una reparación costosa.

No existe una cifra única válida para todos los autos, pero los especialistas coinciden en algunos parámetros generales:
Revisión cada 20.000 a 40.000 km, según el uso
En ciudad, con frenadas constantes, el desgaste es mayor
En ruta, el sistema suele durar más tiempo
Más allá del kilometraje, una revisión visual periódica en cada service es lo más recomendable.

Hay síntomas que no conviene ignorar:
Ruidos agudos o chillidos al frenar
Vibraciones en el pedal
Falta de respuesta o necesidad de pisar más fuerte
Disminución del espesor del material de fricción
Testigo de desgaste encendido (en autos más modernos)
Ante cualquiera de estos signos, lo ideal es pasar por el taller cuanto antes.

Dentro del mantenimiento automotor, el cambio de pastillas sigue siendo una de las reparaciones más accesibles.
Hoy, un juego de pastillas (delanteras o traseras) cuesta alrededor de $60.000, tomando como referencia un modelo del segmento C, como un Citroën C4. El valor puede variar según:
Modelo del vehículo
Marca del repuesto
Si es original o alternativo
La mano de obra suele ser baja y el trabajo demora menos de 30 minutos en la mayoría de los casos.
Un dato clave: el auto tiene cuatro juegos de pastillas, uno por rueda. Lo habitual es cambiarlas de a pares: primero las delanteras y luego las traseras, o viceversa.
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