17 de marzo de 2026
En rutas y ciudades de Argentina se multiplican las marcas geométricas sobre la calzada. Detrás de esos dibujos hay un sistema de control con espiras inductivas que mide la velocidad de los vehículos con alta precisión y puede generar fotomultas automáticas.
Cada vez es más común ver cuadrados o rectángulos pintados sobre la ruta o avenidas. Aunque muchos conductores los pasan por alto, en realidad cumplen una función clave: indicar la presencia de sensores de velocidad.
Estas marcas señalan zonas donde hay sistemas electrónicos de control que pueden derivar en multas si se supera la velocidad permitida.
Debajo de esas marcas hay dispositivos conocidos como espiras inductivas, una tecnología ampliamente utilizada en control de tránsito.
En términos simples:
Son bobinas de cable instaladas bajo el asfalto
Detectan el paso de vehículos (masa metálica)
Miden el tiempo entre dos puntos
Con esos datos, un sistema calcula la velocidad del vehículo. Si supera el límite, se activa automáticamente una cámara que registra la infracción.

Este tipo de control no es improvisado. Los equipos están homologados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), lo que garantiza:
Precisión en la medición
Margen de error mínimo
Validez legal de las multas
Además, el sistema descarta automáticamente situaciones dudosas, como cuando aparecen dos vehículos en simultáneo, para evitar errores en la sanción.

Para que una infracción sea válida, la fotomulta debe incluir información clara y completa:
Fecha y hora
Ubicación exacta
Velocidad máxima permitida
Velocidad registrada
Sin estos datos, la multa puede ser cuestionada.

El uso de esta tecnología creció fuerte en los últimos años por un motivo concreto: funciona.
Según datos de seguridad vial, la instalación de estos sistemas puede reducir la siniestralidad entre un 20% y un 37% en zonas críticas.
Además, tienen ventajas frente a los controles tradicionales:
Funcionan las 24 horas
No dependen del clima
No requieren presencia constante de agentes

Aunque su función principal es detectar excesos de velocidad, las espiras también se utilizan para:
Medir flujo vehicular
Analizar tránsito en tiempo real
Planificar infraestructura vial
Sin embargo, cuando aparecen dos marcas cercanas entre sí, lo más probable es que estén midiendo velocidad.
La aparición de estas marcas no es solo un sistema de control, también funciona como advertencia.
En la práctica, implican algo simple:
Reducir la velocidad
Respetar los límites
Evitar multas
Pero sobre todo, apuntan a mejorar la seguridad vial.
El avance de estos sistemas refleja un cambio en la forma de controlar el tránsito en Argentina.
A diferencia de los métodos tradicionales, ahora se apuesta a:
Automatización
Precisión técnica
Registro digital encriptado
Esto busca reducir la discrecionalidad y aumentar la transparencia en la aplicación de sanciones.
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Edición Nº 2070 correspondiente al día 17/03/2026 Domicilio comercial: Av corrientes 1464, Oficina 901, CABA | Tel: 11 31 839 388