Un hábito heredado de los autos viejos sigue vigente y provoca mayor consumo, más emisiones y desgaste innecesario del motor.
Detrás de uno de los íconos más útiles del tablero hay una historia de frustración, ingeniería práctica y sentido común.
Un consejo sencillo y efectivo: limpiar el sensor MAF puede mejorar el rendimiento del motor y reducir el gasto en combustible.