29 de octubre de 2024
Promete diseño y precio accesible, pero repite fallas que podrían desalentar hasta a los fanáticos del doble chevrón.
El Citroën Basalt aterriza como el tercer modelo del proyecto C-Cubo en América Latina, utilizando la misma plataforma de los ya conocidos C3 y C3 Aircross. Pero ¿realmente representa algo innovador o Stellantis está simplemente reciclando el concepto? El diseño, aunque atractivo para el segmento, no trae más que una nostalgia superficial por los fastbacks clásicos de la marca. Y lo peor: detrás de ese look que intenta ser fresco, se esconden varios detalles que recuerdan más a un vehículo low-cost que a un genuino Citroën.
Desde Citroën aseguran que el Basalt se posicionará por debajo de sus competidores Fiat Fastback y VW Nivus. Aunque todavía sin precios oficiales, esta promesa de bajo costo es un arma de doble filo. Sí, está diseñado para atraer a compradores que buscan un vehículo económico y algo "diferente", pero el ahorro en precio implica también concesiones en seguridad y calidad, aspectos que deberían ser prioridad para una marca que intenta destacarse en un mercado tan competitivo.
Los puntos bajos:

La versión Shine que probamos viene con climatizador y la esperada llave navaja, pero el resto del equipamiento es básico. El habitáculo del Basalt está diseñado para cumplir, no para sorprender. Citroën no ha hecho ningún esfuerzo por elevar la calidad de los plásticos ni mejorar el diseño de los comandos. Para el conductor, la posición es alta, pero la ergonomía de los comandos es cuestionable y el espacio para el acompañante es algo justo, especialmente considerando la carrocería fastback.

El Basalt hereda el motor T200 de 120 CV y 220 Nm de Stellantis, el cual cumple sin destacar. La combinación con la caja CVT permite un manejo fluido en ciudad, pero la experiencia en ruta revela varias limitaciones. A velocidades altas, el aislamiento acústico no es suficiente para contrarrestar el ruido del viento, y la respuesta del motor se siente ruidosa para un tres cilindros que debería ser eficiente y discreto.
En caminos irregulares, el Basalt filtra bien las imperfecciones del asfalto, pero la suspensión blanda no ayuda a generar confianza en curvas ni a velocidades más altas. Para quienes busquen un vehículo dinámico o que entregue cierta seguridad en maniobras bruscas, este modelo puede quedar bastante corto.
Este modelo parece diseñado más para el mercado brasileño que para el argentino, con una propuesta que, en última instancia, termina siendo otro intento fallido de Citroën por retener a sus clientes fieles y atraer a nuevos. Aunque la marca promete una "alternativa a los sedanes", el Basalt podría quedar fácilmente relegado si no logra diferenciarse realmente en calidad y seguridad.
La apuesta de Citroën con el Basalt parece destinada a atraer al comprador promedio con un diseño llamativo y un precio bajo, pero sacrificando aspectos clave que muchos clientes valoran en esta categoría.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Edición Nº 2135 correspondiente al día 21/05/2026 Tel: 11 33 653 179