13 de agosto de 2026
BYD lanzó en Japón el Racco, un kei car 100% eléctrico desarrollado especialmente para ese mercado. Mide apenas 3,39 metros, ofrece hasta 320 kilómetros de autonomía y cuesta menos que el Dolphin Mini.
BYD acaba de lanzar en Japón el nuevo Racco, un auto urbano 100% eléctrico que se ubica por debajo del Dolphin Mini por tamaño y precio. El modelo fue desarrollado específicamente para el mercado japonés y cumple con las normas de la categoría kei car, uno de los segmentos más populares de ese país.
El nuevo BYD Racco mide apenas 3,39 metros de largo, tiene carrocería alta, puertas traseras corredizas y una propuesta pensada para la ciudad. Su precio arranca en 2.145.000 yenes, una cifra equivalente a casi 13.500 dólares, según la conversión aproximada.
El BYD Racco es el primer kei car eléctrico de la marca china. No se trata de una adaptación del Dolphin Mini ni de una versión recortada de otro modelo global de BYD: fue diseñado desde cero para Japón.
La propia compañía lo define como un vehículo creado para cumplir la normativa japonesa de autos kei, con una arquitectura específica, dimensiones reducidas y una configuración pensada para calles angostas, estacionamientos pequeños y uso urbano intensivo.
Para BYD, el Racco representa un paso importante porque le permite ingresar a un segmento dominado históricamente por marcas japonesas como Honda, Suzuki, Daihatsu, Mitsubishi y Nissan.
El Racco es incluso más compacto que el BYD Dolphin Mini, conocido en otros mercados como Seagull.
El nuevo kei car mide 3.385 mm de largo, cerca de 38 centímetros menos que el Dolphin Mini. También cumple con el ancho máximo permitido para los kei cars, con 1.475 mm, y apuesta por una carrocería alta, de aproximadamente 1.800 mm, para maximizar el espacio interior.
Esa silueta tipo "super tall" es muy habitual en Japón. Permite aprovechar mejor el habitáculo dentro de una carrocería mínima y ofrece una posición de manejo elevada.
Los kei cars son autos pequeños regulados por normas muy estrictas en Japón. Para entrar en la categoría deben cumplir límites de largo, ancho, cilindrada o potencia, según el tipo de motorización.
A cambio, reciben beneficios impositivos, menores costos de seguro y ventajas de uso en algunas ciudades. Por eso son extremadamente populares en el mercado japonés.
Reuters destacó que los kei cars representan alrededor de un tercio de las ventas de autos nuevos en Japón, un dato que explica por qué BYD decidió desarrollar un modelo específico para ese segmento.
El BYD Racco utiliza un motor eléctrico de 63 CV, una cifra pensada para quedar dentro de los límites de la categoría kei car.
No busca destacarse por prestaciones deportivas, sino por eficiencia, facilidad de uso y bajo costo operativo. En un vehículo de estas dimensiones, la prioridad está en la respuesta urbana, la maniobrabilidad y el consumo reducido.
El planteo es similar al de otros kei eléctricos japoneses, pero con una diferencia clave: BYD llega con experiencia propia en baterías, motores y electrónica de potencia.
La gama del BYD Racco ofrece autonomías de 210 a 320 kilómetros, según versión, medidas bajo homologación japonesa.
La versión de entrada se llama Racco 200 y declara 210 km de autonomía. Por encima aparecen las versiones Racco 300 Plus y Racco 300 Premium, ambas con 320 km de autonomía.
BYD no solo comunicó la autonomía como argumento comercial: también destacó que el modelo fue desarrollado con una arquitectura eléctrica específica, basada en su plataforma e-Platform 3.0 y con batería LFP integrada en la estructura mediante tecnología CTB.
La gama japonesa está compuesta por tres versiones.
El BYD Racco 200 es la opción de entrada. Cuesta 2.145.000 yenes y ofrece una autonomía de 210 kilómetros.
El BYD Racco 300 Plus se ubica en el medio de la gama. Cuesta 2.398.000 yenes y eleva la autonomía a 320 kilómetros.
El BYD Racco 300 Premium es la versión más equipada. Tiene el mismo alcance de 320 kilómetros, pero suma terminaciones superiores y un precio de 2.497.000 yenes.
El principal atractivo del Racco es el precio. La versión de entrada cuesta 2.145.000 yenes, antes de considerar subsidios o beneficios locales.
En dólares, esa cifra se ubica cerca de los 13.500 dólares, por debajo del precio internacional del Dolphin Mini en varios mercados.
La diferencia se explica por su tamaño, su enfoque urbano y su condición de kei car. No compite contra eléctricos compactos globales, sino contra autos muy pequeños pensados para el uso cotidiano en Japón.
Uno de los detalles más importantes del BYD Racco es que utiliza puertas traseras corredizas eléctricas.
Reuters destacó que es el primer mini auto eléctrico en ofrecer puertas traseras corredizas, una característica muy valorada por los usuarios japoneses porque facilita el acceso en estacionamientos estrechos y mejora la practicidad familiar.
Ese recurso también refuerza su perfil urbano: no está pensado solo como segundo auto, sino como vehículo práctico para familias, personas mayores o usuarios que necesitan facilidad de acceso en espacios reducidos.
BYD informó que el Racco tendrá seis airbags de serie y una carrocería con alta proporción de aceros de alta resistencia.
La marca también destaca la presencia de frenos a disco en las cuatro ruedas, algo poco habitual dentro del segmento kei, además de asistencias a la conducción y funciones de seguridad activa.
En las versiones superiores, el modelo suma equipamiento de confort, tapizados mejorados y funciones como alerta de ocupantes traseros.
El Racco no es una jugada improvisada. BYD diseñó el modelo con volante a la derecha, medidas ajustadas a la normativa japonesa y una configuración interior pensada para los hábitos de uso de ese mercado.
La marca incluso creó una tecnología específica llamada X-PACK, que integra batería, electrónica y sistemas de control en una estructura compacta para mejorar seguridad, espacio interior y eficiencia.
Esa estrategia muestra que BYD no quiere competir en Japón solo con autos globales adaptados, sino con productos pensados desde el inicio para el consumidor local.
BYD Japón también busca reducir la desconfianza del consumidor japonés frente a una marca extranjera.
El Racco ofrece garantía general de 6 años o 150.000 kilómetros, garantía para componentes de alto voltaje de 8 años o 160.000 kilómetros y asistencia en ruta durante seis años.
La marca también informa una red de más de 70 concesionarios en Japón, un punto clave para competir en un mercado muy cerrado y dominado por fabricantes locales.
Japón es uno de los mercados más difíciles para las automotrices extranjeras. Las marcas locales tienen una presencia muy fuerte, los consumidores valoran mucho la posventa y los kei cars son un terreno tradicionalmente japonés.
Reuters señaló que BYD busca alcanzar 10.000 pedidos del Racco antes de fin de 2026, una meta ambiciosa para una marca extranjera en ese segmento.
El precio, la autonomía y el formato de carrocería pueden ayudar, pero el desafío será convencer a usuarios acostumbrados a modelos nacionales.
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Por ahora, no hay información oficial sobre una posible llegada del BYD Racco a Argentina.
Además, su condición de kei car lo hace un producto muy específico para Japón. Aunque su precio pueda resultar atractivo, sus dimensiones, configuración y homologación están pensadas para la normativa japonesa.
En Argentina, BYD ya tiene como referencia urbana al Dolphin Mini, un auto más grande y más lógico para mercados fuera de Japón. Por eso, en el corto plazo, el Racco parece más una apuesta local japonesa que un modelo regional.
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Edición Nº 2219 correspondiente al día 13/08/2026 Tel: 11 33 653 179