26 de marzo de 2026
El sistema de refrigeración es uno de los elementos más importantes para la salud del motor. Elegir el líquido refrigerante correcto, controlar su nivel y respetar los intervalos de cambio puede evitar sobrecalentamientos, corrosión interna y reparaciones costosas. Qué recomiendan los especialistas y qué errores conviene evitar.
La mayoría de los autos modernos utilizan sistemas de refrigeración líquida para mantener la temperatura del motor dentro de un rango seguro de funcionamiento.
El líquido refrigerante, también conocido como anticongelante, es un compuesto químico diseñado para regular la temperatura del motor tanto en frío como en calor extremo.
Gracias a sus propiedades, este fluido puede soportar temperaturas bajo cero y superiores a los 140 °C, permitiendo que el motor trabaje en condiciones estables.
Su función principal es:
Cuando el sistema de refrigeración falla o el líquido pierde propiedades, el motor puede perder rendimiento e incluso sufrir daños graves.
Según especialistas en mantenimiento automotriz, un sobrecalentamiento prolongado puede provocar deformaciones en la tapa de cilindros o fallas en la junta de motor, reparaciones que suelen ser costosas.

Controlar el nivel del refrigerante es un mantenimiento básico que cualquier conductor puede realizar.
Los expertos recomiendan revisarlo:
El depósito del sistema de refrigeración suele ser un recipiente semitransparente con tapa negra o azul, ubicado dentro del vano motor.
En su exterior aparecen dos marcas:
El nivel correcto debe estar entre ambas marcas.
Si el líquido se encuentra por debajo del mínimo, puede indicar:
En esos casos conviene revisar el vehículo cuanto antes para evitar un posible sobrecalentamiento.
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Si el nivel está bajo, se puede completar el sistema siguiendo algunas precauciones básicas.
Los especialistas recomiendan:
Es importante recordar que el sistema de refrigeración funciona como un circuito cerrado, por lo que abrirlo con el motor caliente puede provocar que el líquido salga a presión.

No todos los refrigerantes son iguales.
Existen diferentes formulaciones que se distinguen por:
Por eso, los especialistas recomiendan siempre utilizar el tipo de refrigerante indicado por el fabricante del vehículo.
También es importante evitar mezclar líquidos con distintas tecnologías, ya que esto puede reducir su eficacia.
En el mercado es común encontrar refrigerantes de distintos colores, que sirven para diferenciar sus composiciones.
Algunos productos además se venden concentrados, por lo que deben mezclarse con agua destilada al 50 %.
Nunca se recomienda usar agua de canilla, ya que los minerales pueden generar depósitos y corrosión dentro del sistema.
Además de controlar el nivel, también es importante revisar la fecha de vencimiento del refrigerante.
Con el paso del tiempo, el líquido pierde sus propiedades anticorrosivas y su capacidad para transferir calor.
En general, el cambio se recomienda:
De todos modos, el intervalo exacto depende del fabricante del vehículo, por lo que siempre conviene consultar el manual de mantenimiento.
El líquido refrigerante es uno de los elementos más subestimados del mantenimiento automotor.
Sin embargo, su correcto estado puede marcar la diferencia entre un motor confiable y una reparación costosa.
Controlar el nivel periódicamente, utilizar el tipo adecuado y respetar los intervalos de cambio son medidas simples que ayudan a prolongar la vida útil del motor y mantener el auto funcionando correctamente.
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